El boom de los suplementos dietarios adelgazantes ¿Realmente sirven?

El verano explota, la dieta y la gimnasia, ya no alcanzan… la fórmula mágica, se encuentra en nuestras manos. La oferta de los productos “adelgazantes” se ven en todas las vidrieras, invitándonos a perder kilos en un pim pam pum. Te contamos como pueden sumar en un plan integral, que si o si incluye dieta y actividad física.

Dieta y ejercicios físicos son las herramientas básicas para que este trípode funcione. Los suplementos alimenticios o pastillas no hacen magia, solo apoyan el esfuerzo.

Las formas que están comprobadas que nos ayudan a perder peso hoy en día son tener hábitos saludables como alimentarse saludablemente de forma equilibrada, reducir las calorías ingeridas y mantenernos activos físicamente.

Sabemos que este cambio de estilo de vida no siempre es fácil. Es ese instante en que nos preguntamos si tomando algún suplemento dietario nos podria ayudar a bajar de peso.

Entonces… charlemos un poco sobre los suplementos “adelgazantes”.

 

Podemos distinguir aquellos que bloquean la absorción de grasas o carbohidratos, otros reducen el apetito o aceleran el metabolismo. Es de mucha importancia destacar que aún no hay mucha evidencia científica que demuestre que estos suplementos ayuden realmente a adelgazar sin tener una buena dieta saludable y sin hacer un mínimo de ejercicio físico.

 

Según la última encuesta nacional de factores de riesgo, elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación, gran parte de la población tiene sobrepeso. Las cápsulas de venta libre contienen componentes provenientes de alimentos o de plantas, por lo cual no tienen efectos adversos. Es decir, las sustancias son de origen natural con presentación farmacéutica, venta libre, sin contraindicaciones ni efectos adversos. Si bien no tiene contraindicaciones, no es recomendable utilizarlos durante el embarazo o la lactancia para no alterar las constantes del organismo.

 

Las funciones básicas de los adelgazantes, pueden venir juntas o por separado. La primera, es quemar o absorber las grasas de los alimentos; La segunda, captar los azúcares de los mismos y así reducir las calorías que se ingieren; Tercero, ayudar al organismo a drenar líquidos y toxinas lo que hace que se pierda volumen y se contribuya a deshinchar el abdomen o las piernas; Por última, la cuarta, es un efecto de saciedad que evite la ansiedad y calme el hambre.

 

A la hora de elegir debés tener en cuenta de buscar el respaldo que garantice los resultados. Esto ¿Qué quiere decir? Debemos saber quién los emite (que sea un laboratorio conocido) para contar con el suficiente aval científico, y prestar atención a la manera en que se dicen las cosas: cuando prometen algo con mucho énfasis, desconfiar. El lenguaje serio se limita a la realidad y no promete milagros.

Se sugiere que el consumo de estos adelagazantes o suplementos sea durante dos a tres meses como mínimo. En general, no hay límite de tiempo para su ingesta, pero si entre seis y doce meses no observás un cambio, se aconseja buscar otro método para adelgazar. Si mantenés los hábitos que condujeron al sobrepeso, los suplementos no van realizar milagros. Debés tener en claro que además se debe llevar una alimentación sana y equilibrada, evitando los excesos y realizando algún tipo actividad física. Todo es parte de un plan.

 

Despejemos dudas ¿Es lo mismo un fármaco para adelgazar que un suplemento dietario? 

 

Sin dudas, NO. Los fármacos son preparados avalados por estudios científicos e indicados para problemas de obesidad. Son medicamentos seguros, pero no exentos de efectos secundarios que deben tenerse en cuenta. Pueden producir náuseas o vómitos; diarreas grasas; cefaleas y problemas depresivos. Además deben ser prescriptas por un profesional de la salud con receta médica.

La venta la mayoría de los medicamentos para adelgazar de venta bajo receta, fueron retirados, ya que contenían derivados de anfetaminas, que podían producir problemas cardiovasculares.

 

Plan integral… el trípode perfecto.

 

Bajo la supervisión de un nutricionista, debemos contar con un esquema de alimentación sana acorde a nuestro peso, altura y contextura física. Se recomienda distribuir las comidas para evitar el famoso y poco querido “picoteo”. Te dejamos un listado de opciones de alimentos naturales y “anti kilos”:

 

  • Las algas, como la spirulina y el fucus, en infusiones (preferimos en hierbas antes que en saquitos) absorben grasa. Por eso se aconseja tomarlas, a diario, lo más cerca posible de las comidas, antes o después. Están desaconsejadas en casos de hipertiroidismo y presión arterial alta.
  • Las fibras, como el salvado de trigo y de avena, ingeridas con líquido inflan el estómago, dando sensación de saciedad. Además absorben grasas. Pueden también tomarse en comprimidos.
  • Los tes diuréticos y laxantes, en tisanas preparadas o en hierbas, son un plus para liberar el organismo. Elegir los de diente de león, hisopo o centella asiática.
  • Las frutas secas son ideales para una colación. Aportan fibra y dan saciedad.
  • Las semillas son fuentes de fibra. Se comen con las comidas para dar sensación de saciedad. Además son buenas para el colesterol.
  • El tenuis, derivado de la avena, se presenta en polvo y ayuda a saciar el estómago.
  • La garcinia con té verde ayuda a quemar grasas que se usan como energía.

 

“La vida es como la bicicleta, para conservar el equilibrio debes mantenerte en movimiento.” Albert Einstein. Del mismo modo, son los adelgazantes, alimentación sana y actividad física… ¿Estás lista para empezar?