¿Sabés que sucede si no hidratamos adecuadamente una piel grasa y /o acneica?

El error más frecuente entre las mujeres con piel grasa y/o acneica es que descuidan su rutina de hidratación en invierno. Durante la temporada de primavera-verano, la apariencia de sequedad no es un problema, por lo que suponen que no necesitan tanta hidratación. Pero con el comienzo del invierno las condiciones climatológicas hacen que esta rutina sea más necesaria que nunca.

Cada biotipo cutáneo merece un cuidado especial, y sin dudas la hidratación es la clave para evitar un aspecto del cutis apagado y sin vida, consecuencia de los daños provocados por el cambio climático y el paso del tiempo. Durante los meses de frío,  una dermis propensa a la producción excesiva de sebo que no se comporta igual que una piel seca o sensible, teme aumentar el aspecto graso de su cara, por lo cual evitan usar al máximo este tipo de productos. Este tipo de decisiones afectan notablemente la apariencia del rostro, ¿Por qué? La piel grasa tiene zonas secas que es importante prestarle atención. Es importante dejar muy claro que este tipo de dermis necesitan de una limpieza adecuada que permita eliminar la acumulación de sebo, mantener los poros libres de impurezas y garantizar que no se produzca aún más grasa a lo largo del día.

¿Queres saber por dónde empezar para tener una piel hidratada y suave pero, a su vez, libre de granitos y acné?

 

Estas son las características que debes tener en cuenta a la hora de cómo hidratar tu piel y potenciar tu belleza:

Limpieza

Es imprescindible lavar el rostro dos veces al día, en las mañanas retiraremos toda la suciedad y grasa acumulada durante las horas del sueño, mientras que en la noche eliminamos, además de la impurezas, el maquillaje. Este procedimiento debe hacerse preferiblemente con un limpiador en gel o líquido, ya que las leches o cremas dejan residuos grasos por lo que no son apropiadas para esta dermis. Recomendamos aumentar la cantidad de lavados durante aquellos días de calor.
 

Hidratación:

¿Sabes qué sucede cuando la piel no se hidrata adecuadamente? Para compensar la falta hídrica, produce más grasa. Al estar la piel deshidratada, los lípidos sufren determinados cambios en su estructura que les impide, precisamente, ejercer su función para retener el agua; consecuentemente, la sequedad se agrava y la secreción sebácea se hace más abundante. Así es como muchas personas, sin saber muy bien como han llegado a esta situación, terminan con la piel súper grasa. Cuando la piel está bien hidratada, se forma una capa protectora contra las agresiones externas como el sol, el viento, el frío o la contaminación, reduciendo así la necesidad de producir más sebo para cumplir con la función protectora.

No te olvides que si tu piel es grasa o mixta y con tendencia al acné, debes elegir bien tu crema hidratante. Si elegís el producto adecuado, vas a notar una mejoría rápida.
 


¿Como elegir la crema hidratante ideal?

Cuando vamos a elegir un producto hidratante adecuado para nuestra piel, la primera característica que debemos identificar es que la fórmula sea libre de aceite u oil free, no comedogénicas. Si bien muchos van a contener aceite, en el porcentaje, debe primar el agua sobre el aceite. En cuanto a la textura, debe ser gel o gel-crema hidratante para pieles grasas, que tenga efecto mate, es decir, que regule los brillos y sea seborreguladora. Muchas de las cremas en el mercado específicas para pieles grasas contienen derivados de la silicona, como el serum, ampollas o geles. Estas opciones poseen una textura ligera a base de agua, la cual hidrata sin aumentar la cantidad de grasa. Si, además, presentan ingredientes naturales que regulen la producción de sebo, como el propóleo o el aceite de geranio, mejor aún.
 


¿Cuándo debo aplicarla?

Si bien es cierto que los especialistas recomiendan emplear un hidratante para el día y otro para la noche, lo cierto es que las pieles grasas no requieren de tanta hidratación por lo tanto, bastará usarlo solo en las noches, momento en el que sus compuestos penetrarán en la piel humectándola a profundidad. Al dormir nuestra dermis se regenera, por ello si aplicas tu crema hidratante antes de acostarte y con el rostro previamente limpio, estarás garantizando un efecto mucho más potente. Si preferís emplear un hidratante también para el día, el mismo debe contar con las características recomendadas anteriormente. Debés aplicarlo luego de limpiar tu rostro y esperar al menos 20 minutos hasta  a que se absorba antes de aplicar el maquillaje, de este modo reduces las posibilidades de que la apariencia de tu piel luzca más grasa.

El contorno de ojos es una de las zonas sensibles que más sufre en invierno, por lo que  seguramente necesitemos un extra de hidratación de la que le proporcionamos a nuestro rostro. Por lo tanto, aplicar una crema específica para la zona, que no sea comedogénica, nos asegurará una protección de la zona y evitará la aparición de esas pequeñas bolitas de grasa o quistes llamados milium que aparecen por aplicar en exceso cremas en la zona. Estas últimas, no poseen ningún peligro y pueden eliminarse.


Por último, si pasamos mucho tiempo al aire libre, nuestra crema deberá contener (si o si) factor de protección solar de 30 a 50. No hay que olvidar que el sol afecta igualmente a nuestra piel en invierno.


Ahora ya sabés, es importante no descuidar nuestra piel en invierno en cuanto a hidratación se refiere, incluso si tenemos la piel grasa. Los meses fríos pasan factura a nuestra piel e hidratarla debe ser nuestra prioridad. ¡No huyas del agua, es tu gran salvadora de la piel!