¿Por qué la rosácea empeora en invierno?

El invierno, es un momento difícil para quienes padecen rosácea. Se preparan, para que aparezca enrojecimiento y protuberancias en la piel, durante el clima frío y ventoso. Sin embargo, hay precauciones que podés tomar para mantenerte más cómoda.

La rosácea es un afección crónica facial común de la piel en adultos, que a menudo lo podemos confundir con el acné. Es más común, en mujeres que en hombres de tipo de piel clara. Dicho tipo de piel, es particularmente susceptible, por eso también se la conoce como la 'maldición de los celtas'. Comúnmente aparece en la mitad de la vida, quienes nunca tuvieron acné en la adolescencia, pero que ahora  que están en la cuarentena comenzaron a tener brotes, (así como líneas y arrugas). ¡No es justo!

Puede manifestarse con enrojecimiento, capilares rotos y/o como lesiones inflamatorias ('protuberancias', brotes irregulares con pápulas y pústulas o 'manchas rojas').

Afortunadamente, existe una gama de tratamientos efectivos para la rosácea y ciertos cambios en el estilo de vida, también pueden ayudar a evitar los “meses malos” para la piel.  En Leloir, tenemos algunos consejos útiles para pasar el invierno y evitar los brotes.

 

Consulta con tu médico para obtener una receta para tratar la rosácea

¡Busca ayuda! Tu médico puede darte cremas recetadas, que son mucho más efectivas que cualquier solución de venta libre. Vas a necesitar diferentes tipos de tratamiento, para los síntomas inflamatorios y vasculares. Cualquier lesión inflamatoria, como manchas y protuberancias, debe tratarse con cremas recetadas que contengan, por ejemplo, metronidazol, ivermectina o ácido azelaico.

Para obtener efectos más duraderos sobre el enrojecimiento, la rosácea vascular con enrojecimiento facial y vasos rotos (teleangiectasias) se beneficia del tratamiento con láser o IPL. Sin embargo, cualquier lesión inflamada debe eliminarse primero, no debés someterte a un tratamiento con láser o IPL, si todavía tenés brotes.
 

Omití o reducí el vino tinto, bebidas calientes y las comidas picantes.

Revisá tus hábitos de estilo de vida. Tené cuidado con los factores potencialmente agravantes, como el viento frío, la comida picante, el alcohol (particularmente el vino tinto) y las bebidas calientes.

Cada una responde diferente a los distintos estímulos, pero en general, el vino tinto hace que tu piel reaccione en mayor medida en comparación con el vino blanco, por lo que puede valer la pena considerar esto, cuando decidas qué vino tomar con tu cena. Incluso, dentro del grupo de vinos tintos, existen grandes diferencias y  muchas veces he escuchado que el vino tinto orgánico sin sulfitos añadidos, se tolera mejor que el resto.

Si querés tomar una bebida caliente, déjala enfriar, espera a que se entibie para que no cause estragos en tu piel.

 

La hidratación es clave

Tu rutina diaria de cuidado de la piel es crucial, ya que los productos incorrectos pueden ser la causa de tus brotes. Puede ser muy complicado para quienes padecen rosácea, encontrar el régimen de cuidado de la piel perfecto. A veces, elegimos productos que pueden hacerte sentir un alivio temporal en tu piel, rico y relajante, pero esto empeorará el aspecto en poco tiempo después.

Esto se debe a que la mayoría de quienes lo padecen, informan que sufren  piel seca y sensible, a veces  hasta se siente tirante, incómoda y reactiva.  La razón, es que la "piel seca" percibida en la rosácea no es verdadera sequedad, sino un signo de microinflamación en la piel. Es por eso, que es crucial tratar la microinflamación de la rosácea con cremas recetadas antiinflamatorias en lugar de "adormecer" la sensación aplicando un rico cuidado de la piel. El tratamiento de la microinflamación, también disminuirá la necesidad de humectantes pesados.

Para esclarecer las aguas, agregar un serúm ligero con ácido hialurónico, es más adecuado para ayudar a contrarrestar el clima frío, en comparación con la humectación excesiva con emolientes pesados, lo que no favorecerá la piel con rosácea.

 

Cuidado con las duchas largas y los ambientes demasiado calefaccionados

Con temperaturas heladas afuera, todos se acurrucan para calentarse una vez que están adentro. Sin embargo, sentarse demasiado cerca del fuego o ceder a la tentación de aumentar el calor en tu hogar, puede no ser lo mejor para tu rosácea. Las temperaturas cálidas agravan tu piel al aumentar el flujo sanguíneo, provocando enrojecimiento facial. Y aunque el deseo de tomar una ducha o baño caliente, es tentador después de salir del frío, tomas duchas cortas, con el agua a una temperatura más moderada tirando a tibia, para evitar el sobrecalentamiento.

 

Usa un limpiador suave y evita las toallitas ásperas.

La limpieza diaria con un limpiador adecuado para la rosácea es de suma importancia, por lo que incluso si llegas tarde a casa, aseguráte de quitarte el maquillaje y limpiarte la cara correctamente. ¡Caer en la cama sin limpiarte la cara, es un NO absoluto, para cualquier víctima de rosácea! Las toallitas de limpieza, también son una opción para la rosácea. Nuestra recomendación es, utilizar un limpiador de gel facial suave que sea limpiador de poros. No es necesario decir, que se deben evitar las esponjas de red, los exfoliantes abrasivos y las telas tejidas, ya que pueden agravar el problema.

Si bien la limpieza es crucial para su rutina diaria de cuidado de la piel, los tónicos no son estrictamente necesarios, por lo que podes ahorrar tiempo al omitirlo.

 

Tomá suplementos de colágeno y aceite de pescado

Un buen suplemento de colágeno (idealmente 10grs de colágeno por día) y un aceite de pescado que contiene omega-3, también puede ayudar con la piel seca de invierno sin tener que sobrecargar la piel, con un cuidado excesivamente pesado.

 

¡No te olvides del protector solar!

La exposición al sol, es el desencadenante número uno para la rosácea. Durante los meses de invierno, es más probable que las personas se olviden el protector solar, porque las temperaturas son más frías y el sol parece menos obvio. Incluso si el sol no te hace sentir calor, sigue teniendo un efecto abrasivo en tu piel. Al salir, usa siempre una loción con SPF 50.
 

Nuestro "must" de la época invernal, la bufanda.

El viento, es uno de los mayores desencadenantes de la rosácea. El viento frío del invierno, es especialmente duro. Trata de mantener tu rostro cubierto tanto como sea posible, para evitar que el viento irrite los vasos sanguíneos.

 


En cosmética "menos es más". Esto es válido para todas nosotras, pero especialmente para las pieles sensibles o con rosácea. No complicar demasiado la rutina, es esencial; es importante aportarle a la piel todo lo que necesita, elegir los productos y pasos correctos. Es mejor invertir, en menos productos pero de mayor calidad.