¿El protector solar con color puede reemplazar a la base de maquillaje?

Con la base de maquillaje las mujeres solemos tener una relación bastante visceral y apasionada: o la usas con devoción a diario –algunas incluso aunque no vayamos a salir de casa, tan solo por el placer de vernos con buena cara, o no la usas nunca, y jurás y perjurás que nunca la utilizarás, porque preferís unos buenos polvos bronceadores, antes que llevar base por toda la cara. Pero cuando perteneces al primer grupo, al de las adictas a la base de maquillaje, te cuesta renunciar a ella incluso cuando vas a ir a la playa o la pileta. Entonces, solo podes encomendarte a las bondades de un buen fotoprotector (mejor si son con SPF50). Es ahí, cuando entran en juego los protectores solares con color, un reducto maravilloso para las devotas de la base de maquillaje.

No es tan fácil elegir un protector  que proteja y que al mismo tiempo, unifique imperfecciones y aporte buen color, sin que se apenas se note.
Te compartimos algunos tipos de protectores solares con color:
 

El más famoso:
Tiene un color que se adapta a cualquier tono de piel, deja un aspecto saludable y súper natural, con protección SPF 50 UVA/UVB. Es en formato crema, pero resulta muy ligero y fácil de fundir con el rostro, sin dejarlo pegajoso, sino mate y ligeramente aterciopelado. Además, es apto para pieles grasas porque es oil free e incluye ácido hialurónico y vitamina E, para un efecto antiaging.

En formato cushion:
Si crees que vas a extrañar mucho a tu base de maquillaje, los fotoprotectores compacto solares mineral con protección UVA/UVB 30, son tu mejor opción. No porque se trate de un solar con color, sino porque viene en un formato cushion, es decir, en un packaging tipo polvera -aunque se trata de un producto líquido- y con una esponja de silicona para aplicarlo y dosificarlo más fácilmente. ¿El resultado? Un tono unificado y una cobertura ligera que resulta invisible y con acción antioxidante incorporada, apto para todo tipo de pieles.


Hidratante:
No se trata realmente de un fotoprotector al uso, sino de una crema hidratante con color y protección solar SPF 30+, es decir, un todo en uno. Además, alisa el tono del rostro, mientras lo nutre en profundidad (algo que siempre es de agradecer cuando vamos a estar bajo el sol) y es antioxidante.


En polvo:

La mayoría de los fotoprotectores que podemos encontrar son en textura cremosa, pero también existen unos cuantos en polvo que acumulan reviews positivas. Vienen, también en formato cushion, es decir, con una esponja para aplicarlo, pero en forma de polvos compactos que, aunque no lo parezca, sobreviven al agua y al sudor. Es apto para todo tipo de pieles -de las más sensibles a las más grasas- y gracias a su acabado empolvado, aporta un efecto más mate.
 

En formato stick y anti-manchas:

Si buscas un protector que puedas llevar cómodamente en el rostro y que se aplique de manera sencilla, el formato en barra es nuestro salvador. Es una buena apuesta si buscamos un stick con color, ya que no sólo ejerce esa defensa que buscamos para nuestra piel, sino que también protege las manchas (está especialmente pensado para estas zonas), unificando el tono y realizando un efecto despigmentante. Como plus, es apto para el rostro y también para el cuerpo.

La acción del sol no perdona, si no protegemos la piel de forma correcta, no solo podemos quemarnos –con todos los problemas y enfermedades que eso conlleva–, sino que también nos arriesgamos a acelerar el proceso de envejecimiento. Ni las cremas antiarrugas, ni los mejores sérums faciales, serán tu salvación para las arrugas. En tu día a día, recorda que el protector solar debes aplicarlo siempre, antes de la base de maquillaje. Y si en verano, no te gusta llevar base de maquillaje o no sos fan de este producto, lo que podes hacer es apostar por un fotoprotector solar con color, que no solo iguale el tono de la piel y disimule las imperfecciones, sino que también tenga FPS.